Los billares en la Morelia porfiriana

agosto 15, 2021

 

Los billares en la Morelia porfiriana






En Europa desde hacía siglos se practicaba el billar, en el Museo Británico se conserva una carta fechada en 1570, en ella se especifica que el inventor y creador del juego fue Bell Kew, de origen judío, quien era dueño de una casa de préstamos y tenía la costumbre de jugarlo cada tarde sobre el mostrador de su negocio. Empleaba tres bolas de madera suspendidas sobre la puerta de su establecimiento, para hacerlo más divertido lo acompañó de una varita de madera de una yarda de largo.

La palabra billar surgió del nombre Bell Yard, que significa juego con tres bolas empujadas por una yarda. Las primeras mesas de juego  tenían cinco troneras y en vez de tacos usaban masas de madera con cabos de marfil. La peculiaridad del juego consistía en un pequeño arco en la mesa, llamado puerto, y otra pieza, el rey, ambas de marfil. El estilo de las carambolas se creó posteriormente y se debe a los franceses, pero fue hasta 1840 cuando alcanzó su desarrollo.[1] Para las últimas décadas del siglo XVIII el billar causaba cierta preocupación en las autoridades, pues en los locales donde se practicaba se distribuían bebidas etílicas sin aparente control.

El billar, al llegar a México fue acogido por la élite y en un principio fue una diversión propia de ese grupo. Con regularidad se practicaba en cantinas y hoteles de prestigio, por ejemplo en el Hotel Francés, que constantemente invitaba a las personas a disfrutar de “su amplio salón de billar, el elegante restaurante, la hermosa cantina, la gran diversidad de vinos y licores de las acreditadas marcas del país y del extranjero”.[2] Entonces, el juego se consideró exclusivo del sector pudiente económicamente, pero durante el porfiriato se popularizó al crearse varios lugares para practicarlo, además de cantinas y hoteles; también  se jugaba en algunas calles fuera del centro de la capital del país. Muchas veces era acompañado por el dominó y las cartas.

En Morelia, la diversión también se divulgó durante el porfiriato, pero ya se practicaba al comenzar la segunda mitad del siglo XIX, pues en el Bando General para el Arreglo de la Policía de 1865, los artículos 33 y 38 se advertía lo siguiente:

A las diez de la noche, cuando más tarde, deberá estar cerrado el comercio, toda clase de expendio y los billares; retirándose las vendimias que hayan en los portales, calles y plazas, á excepción de los días en que por costumbre se prorroga el tráfico, por solemnidad política ó religiosa. Los infractores de este artículo, serán castigados con una pena de dos reales á diez pesos de multa, ó de cuatro á quince días de prisión.[3] 

 

La diversión poco a poco dejó registros en los Archivos Históricos de Morelia, así en el Archivo Histórico del Poder Judicial ubicamos una demanda penal de 1878, la cual, hace referencia a una riña al interior del billar de Abundio Huerta. [4]  Conforme avanzaron los años, los morelianos se familiarizaban con el juego, pues en 1881 la prensa local publicaba varios anuncios sobre mesas de billar en venta, con todos los implementos listos para practicarlo en casa.[5] Otro registro que tenemos fue la  demanda de Luciano Corona por el robo de ruedo de billar.[6]

Ahora, de acuerdo al Reglamento de Bando General para el Arreglo de la Policía Urbana en la Municipalidad de Morelia de 1881, el billar estuvo considerado dentro de los juegos permisibles o legales por parte del Ayuntamiento de Morelia y estuvo regulado por el prefecto, los dueños debían cumplir con un horario específico, cuyo cierre era hasta 10:00 p.m., de lo contrario eran penados con una multa de dos reales o de cuatro a 15 días de prisión, más el pago de $24.00 y $ 1.00 por cada mesa.[7] Los menores de edad tenían estrictamente prohibida la entrada, se creyó que así evitarían “el contagio inmoral a la juventud”.[8] Al respecto, en la prensa del momento observamos tintes de una postura moralista, porque censuraban a los billares y a las cantinas, pues se creyó que los clientes tanto adultos como púberes, quebrantaban la “paz interna” y se entregaban a los vicios de la embriaguez, el juego, la prostitución y la vagancia.

En este mismo tenor, se consideró que varios alumnos no asistían a la escuela porque preferían visitar algún centro de diversión. Para evitar este problema se propuso mayor vigilancia de la policía afuera de las cantinas, pulquerías y billares del centro de Morelia.[9]

Finalmente, con la llamada modernidad, la ciudad de Morelia llevó consigo una etapa de mejoras en varios aspectos de la vida social, política y por supuesto económica. De igual manera afloraba el recreo y la convivencia como parte de la sociabilidad diaria, pues las diversiones públicas, los billares, los paseos, los bailes, las cantinas, las pulquerías y algunos cafés se intensificaron a lo largo del porfiriato. Durante la época se decía que dichas diversiones  acarreaban varios malestares no sólo para algunos pobladores, sino también para la policía y los prefectos que se encargaron de mantener el orden en las calles del centro de Morelia. Al respecto las autoridades se encargaron de mantener el “orden, paz y progreso” mediante reglamentos, leyes y decretos que se emitieron a los largo del gobierno de Porfirio Díaz.

De acuerdo a nuestras pesquisas observamos una sociedad ansiosa de diversión, pero al mismo tiempo, vigilada y castigada por las leyes morales, que juzgaban el juego del billar. A continuación se muestra una lista de los permisos pata jugar billar la Morelia porfiariana, cuyos registros son resguardados en el Archivo Histórico Municipal de Morelia  


 LOS BILLARES EN LA CIUDAD DE MORELIA

Nombre del titular

Ubicación

Año del permiso

Abundio Huerta

Billar

1878

Apolonio  Romero

Casa número 9, manzana 6ª del Cuartel 4ª y callejón de la Cachupina. Billar

29 de octubre de 1891

Francisco Mejía

Casa número 16 de la Manzana 17, Cuartel 1º y calle del Alacrán. Billar.

29 de octubre de 1891

José Guadalupe Gallardo

Casa número 68 de la calle del Cautivo, Cuartel 1º. Billar.

29 de octubre de 1891

Luciano Corona

Casa número 49, manzana 17ª del Cuartel 1º, calle Comonfort Billar

29 de octubre de 1891

León Miranda

Primera Nacional, Hotel Nuevo de Michoacán. Billar y otros juegos permitidos.

28 de diciembre de 1891

Mónico López

Casa número 9, manzana 16ª del Cuartel 1º y calle de la Enseñanza, “Mesón de San Antonio” y calle 5ª, manzana 3ª del Cuartel 4º. Billar

29 de octubre de 1891

Agustín Tovar, (presidente del Círculo Católico)

Casa número 1 de la 2ª calle nacional. Billar, boliche, ajedrez y damas.

26 de junio de 1892

Alejandro Méndez

Casa número 3, Cuartel 1º, manzana 18ª y calle Santa Catarina. Se trasladó al Hotel de la Soledad. Billar.

19 de abril de 1892

Alejo Becerril

Casa número 68 de la manzana 4ª, Cuartel 1º. Billar.

16 de noviembre de 1892

Emilio Galván

Casa número 7 de la manzana 4ª, Cuartel 1º y calle de la Esperanza. Billar.

9 de diciembre de 1892

Luciano Corona

Casa número 20, Manzana 14ª del Cuartel 4º. Billar

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Ramón A. y Álvarez

Casa número 17 de la 1ª calle de Matamoros (antigua del Cultivo) Billar y otros juegos permitidos.

16 de octubre de 1893

Roque Salvador

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Ramón Espinoza

Casa número 22 del Cuartel 4º y calle del Aguador. Billar

22 de octubre de 1892

Vicente Cárdenas

Casa número 19, Manzana 19, Cuartel 1º. Billar

22 de mayo de 1893

Rafael Corona

Casa número 66, Manzana 31ª, Cuartel 4º y calle del Naranjo

7 de marzo de 1894

Nicolás Sánchez

Casa número 9, manzana 16ª, Cuartel 1º y calle Enseñanza

8 de marzo de 1894

Francisco Resendez

Casa número 68, Cuartel 1º y calle Cautivo

1 de julio de 1894

Manuel Ruiz

Casa número 18, Manzana 13ª, Cuartel 3º y calle del Crisol

8 de marzo de 1895

Luciano Corona

Casa número 20, Manzana 14ª, Cuartel 4º y calle del Forastero

28 de mayo de 1895

Luciano Corona

Casa número 10,  Manzana 21ª, Cuartel 4º y calle del Salero

5 de octubre de 1895

Leonidas Lemus

Casa número 6, Manzana 13ª, Cuartel 4º y calle del Bohemio

20 de junio de 1895

Modesto Ortiz

Casa número 23, Manzana 21ª, Cuartel 1º y calle de la Subterránea

11 de julio de 1895

Leonidas Lemus

Casa número 5,  Manzana 20ª, cuartel 4º y calle del Punzón

13 de enero 1896

Lino Domenzain

Casa número 38 del Portal de Hidalgo. Billar y cantina

6 de marzo de 1896

Jesús Sierra

Casa número 38 del Portal de Hidalgo. Cantina y billar

7 de marzo de 1896

Filomeno Magaña

Casa número 31 de la calle del Perdón. Billar

26 de enero 1897

Silverio Vargas

Casa número 78 de la manzana 30ª del Cuartel 1º y calle del Gorrión. Billar

9 de abril de 1897

Matías Díaz

Casa número 9 de la calle de la Enseñanza, Cuartel 1º, manzana 16ª. Billar

18 de agosto de 1899

Félix Valletti

Casa número 32, calle Primera Nacional. Billar y boliche, llamado “La Estrella de Oro”

22 de octubre de 1899

Desiderio Ollivier

En los bajo de la casa del sr. Lic. Francisco Elguero, esquinas de las calles del Cedro y Primera Nacional. Billar y cantina

30 de octubre de 1899

José Luis Silva

Casa número 14, calle Comonfort

5 de junio de 1900

Vicente Ortiz

Casa número 34, calle del Poblano

11 de septiembre de 1900

Fuente: lista a partir de la investigación hecha en el Archivo Histórico Municipal de Morelia

 

[1] La Libertad, periódico de política y variedades, tomo I, núm. 40, Morelia, 14 de octubre de 1893, p. 3.

[2] El Girondino, quincenal independiente, tomo I, núm. 12, Morelia, 3 de enero de 1903, p. 4. Este hotel se hallaba en la calle Primera Nacional, número 64, y estuvo a cargo del señor Desiderio Mivier. A diferencia de otros juegos, como los de azar, sobre todo aquéllos de apuesta, suerte, envite o albur, el billar logró adaptarse a las leyes establecidas por el gobierno, y los negocios del ramo pagaban a éste cuotas mensuales de entre $25.00 y $1.00.

[3] Bando General para el Arreglo de la Policía en la Municipalidad de Morelia, publicado por el M.I. Ayuntamiento, Morelia, Imprenta de Ignacio Aragón, 1865.

[4] AHPJEM, caja 1, exp. 4, fojas 19, 3 de junio de 1878.

[5] Periódico oficial del gobierno del estado de Michoacán de Ocampo, año IV, núm. 260, Morelia, 15 de junio, p. 4.

[6] AHPJEM, caja 2, exp. 41, año 1886, exp. 41, fojas 13.

[7] AHMM, caja 249, exp. 76, legajo 2, Reglamento del bando General para el arreglo de la Policía Urbana en la Municipalidad de Morelia, 1882.

[8] La Libertad, periódico de política y variedades, año 15, tomo 15, núm. 46, Morelia, 7 de junio de 1907, p. 1.

[9] Ídem.

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